Solo Argentina puede evitar que el trofeo de la Copa del Mundo regrese a Europa. La vigente campeona sigue en pie a base de épica, lágrimas y mucho Messi, pero el sábado le espera su primera piedra de toque en los cuartos de final ante Suiza.
De superar este duelo en Kansas City, la Albiceleste será la única selección no europea en semifinales, en las que chocaría contra Inglaterra o Noruega.
Marruecos, la otra representante del resto del mundo en los cuartos de final, no resistió el huracán de la Francia de Kylian Mbappé, dejando a Argentina sola frente a las potencias del Viejo Continente.
A estas alturas del campeonato, la escuadra de Lionel Scaloni tendrá que elevar su juego colectivo para acabar con la soledad ofensiva de Lionel Messi.
Hasta ahora, el gran capitán ha mantenido el rumbo de la nave en medio del oleaje de las eliminatorias, en dos victorias de infarto ante Cabo Verde y Egipto.
En todo el torneo suma ocho goles, de los 14 de su equipo, y encabeza la tabla de artilleros junto a Mbappé.
Esta producción, sin precedentes a sus 39 años, no acaba de reflejar la imprescindible aportación de la estrella del Inter Miami.
Los octavos de final del martes en Atlanta fueron el mayor y más dramático ejemplo.
Egipto tenía en la lona a la campeona mundial, que perdía 2-0 a falta de 11 minutos, cuando Messi acudió al rescate con una asistencia y un gol que permitieron la victoria final por 3-2.
- Ayuda para Messi -
Con mucho más corazón que fútbol, Argentina ha cumplido hasta ahora su máximo objetivo: que el último Mundial de Messi no termine.
Cada victoria aplaza el final del ídolo y libera unas emociones a flor de piel, como las que desataron el llanto de Messi tras el milagro de Atlanta y la reacción de sus compañeros, que lo abrazaron colectivamente y lo levantaron por el aire.
"Queremos que sienta que estamos junto a él hasta el final", explicó el mediocampista Leandro Paredes. "Nosotros también jugamos para que ese último partido de él no llegue nunca".
En el exterior conmueve la entrega incondicional del plantel con su capitán, pero también se espera que le ofrezcan una mayor ayuda en el campo.
Aparte de Messi, que ha marcado en los cinco partidos, ningún jugador suma más de un gol y alguna figura, como Julián Álvarez, no ha contribuido con un tanto ni una asistencia.
- Suiza llama a la puerta -
Sobre el papel, un océano separa a Argentina, acompañada siempre de una marea de apasionados hinchas, y Suiza, una confederación de nueve millones de habitantes que no llegaba tan lejos en un Mundial desde 1954.
Desde el propio vestuario helvético han alimentado el relato de David contra Goliat, a pesar de que también se presentaron en cuartos de las dos últimas Eurocopas.
"Voy a jugar contra Messi, ya puedo retirarme", bromeó el delantero Zeki Amdouni en un mensaje en su cuenta de Snapchat.
Más allá del discurso, Colombia puede dar cuenta de la competitividad de Suiza, una escuadra que no conoce la derrota en el torneo gracias a una defensa disciplinada y un bloque sólido para el que trabajan sus figuras.
Al frente del grupo sigue el mediocampista Granit Xhaka, uno de los tres supervivientes del último precedente entre ambos equipos, junto a su compañero Ricardo Rodríguez y el propio Messi.
Ese choque ocurrió en los octavos del Mundial 2014, cuando Argentina pugnó hasta la prórroga para superar a la escuadra europea por 1-0 con un gol de Ángel Di María.
En cuanto a las formaciones, Scaloni planea mantener la base del equipo que ganó de forma agónica a Egipto mientras Murat Yakin apura las posibilidades de recuperar al joven mediocampista Johan Manzambi, su mejor jugador en el torneo, que se perdió los octavos de final por lesión.
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