¿Es hora de invertir en Colombia?

2026-06-29 04:27:29 - MUNDO

Quien será el nuevo presidente de Colombia parece entender mucho más de negocios que su antecesor, Gustavo Petro. Para empezar, Abelardo De la Espriella sí ha hecho negocios.

¿Deben los mexicanos buscar opciones y llevar dinero a Colombia ahora que él sustituirá a Gustavo Petro? El OXXO parece estar por hacerlo.

Un vistazo inicial a los recientes resultados electorales daría la impresión de que se trata de una aventura atractiva, ante la intención del próximo mandatario de reducir las tasas impositivas y aligerar agresivamente el tamaño del gobierno.

Lo que sería un error de entrada es pensar que el efecto del cambio será similar al ocurrido con la llegada del presidente Nayib Bukele a El Salvador.

Ambos hablan de megacárceles y de soluciones radicales al problema del narcotráfico, como esparcir herbicidas “biológicos” en campos de coca.

Colombia es un país que produce casi 400 mil millones de dólares al año; la nación centroamericana no llega a 40 mil millones. Bukele gobierna “Oaxaca”; De la Espriella debe lidiar con casi “un tercio de México”.

Con todo y esa diferencia, el salvadoreño apenas ha conseguido tasas anuales de crecimiento de alrededor de 3 por ciento para su economía. Eso está lejos de representar el milagro económico al estilo asiático que sí busca el colombiano en su país. Colombia, en fechas recientes, se ha topado con crecimientos anuales de alrededor de 2 por ciento, casi tan raquíticos como los de esta nación que celebra victorias futboleras en “El Ángel”.

Es el resultado de la intervención en la economía de gobernantes sin experiencia en la creación de valor económico.

¿Supone el gobierno de De la Espriella una era de apertura y facilitación de la inversión? Ojalá.

Desafortunadamente, hasta ahora no hay una convocatoria clara. De la Espriella habla de enfocar la economía en la inteligencia artificial y de reactivar las apuestas en la producción de petróleo y gas, al tiempo que buscará que el gobierno reduzca impuestos.

Esa iniciativa es todavía vaga y depende mucho de un Congreso que no está en su favor.

Para traer el asunto a casa, diría que es más un Vicente Fox que un Bukele.

De la Espriella tiene una narrativa fuerte —incluso moralmente cuestionable— en contra de “víboras y tepocatas”, y posiblemente pueda armarse de un equipo talentoso que lo apoye.

Pero los políticos que no son de su bando harán todo lo posible por detenerlo, porque así suele funcionar la política en Latinoamérica cuando es mezquina.

Primero los votos, luego los votos y, ya al final, los votos.

El colombiano puede usar su capital político para promover reformas radicales, en espera de apoyo popular, o ser tibio y recargarse en decisiones tecnócratas, como le ocurrió a Fox, estancando así el potencial de su presidencia.

De la Espriella habla de los primeros 90 días fundamentales de su gobierno, durante los cuales atacará a 10 cabecillas del narco. Veremos si le alcanza el tiempo para girar el timón de su avión.

En los negocios, hay señales de mexicanos que avanzan, que tienen algo de dinero en espera de “disparar”.

Ya hay más de 600 tiendas OXXO en Colombia y ese país es ahora un foco de atención para su propietario, Grupo Femsa, que desde el 30 de abril —antes de la elección de De la Espriella— comunicó que atacará fuertemente ese mercado.

“Trabajamos para aprovechar gradualmente las oportunidades de crecimiento en países como Brasil y Colombia”, dijo ese día a analistas José Antonio Fernández Garza Lagüera, director general del grupo.

En efecto, la salida de Petro representa una puerta para cambiar una relación estancada desde hace 10 años en un intercambio binacional de unos 500 millones de dólares mensuales. México envía televisores y coches; Colombia, materias primas y maquillaje.

Pero no: la llegada de De la Espriella no anuncia una explosión económica. No todavía.

Fuente: google.com