Semifinales del Mundial 2026: Las razones por las que Francia, España, Inglaterra y Argentina merecen ser campeones apareció originalmente en The Sporting News. Agrega a The Sporting News como una Fuente Preferida haciendo clic aquí.
Un total de 48 selecciones comenzaron el Mundial 2026, pero solamente cuatro siguen en carrera después de que el torneo llegara a las semifinales. Todas ellas son potencias que ya saben lo que es levantar el título al menos una vez.
Inglaterra necesitó del tiempo extra para eliminar a Erling Haaland y a una destacada Noruega, mientras que España consiguió el gol de la victoria en el minuto 88 para superar a Bélgica. Argentina volvió a sufrir y esta vez despachó en suplementario a Suiza con los gritos de Julián Álvarez y Lautaro Martínez, mientras que Francia le marcó dos veces en la segunda mitad a Marruecos para garantizar su lugar en el top 4.
The Sporting News elaboró un ranking de los cuatro equipos que siguen en la pelea por el título de 2026. Entrega razones por las que cada selección merece ser campeona. Y también explica por qué debería regresar a casa con las manos vacías...
Ranking FIFA: 1º
Fase de grupos:
3-0 vs. Argelia
2-0 vs. Austria
3-1 vs. Jordania
16avos de final: 3-2 vs. Cabo Verde (tiempo suplementario)
Octavos de final: 3-2 vs. Egipto
Cuartos de final: 3-1 vs. Suiza (tiempo suplementario)
Antes de comenzar este torneo, Argentina presentaba debilidades evidentes, pero logró seguir disimulándolas gracias a una fortaleza excepcional y a la magia de Lionel Messi. Eso le alcanzó, por poco, para llegar hasta las semifinales, en parte favorecida por un cuadro accesible, aunque también dejó importantes interrogantes sobre las posibilidades de la Albiceleste de conquistar el título.
En el mediocampo, el equipo ha sido apenas una sombra de sí mismo en sus últimos tres partidos, incapaz de asfixiar los encuentros como solía hacerlo anteriormente. Y cuando consigue imponer condiciones y controlar el desarrollo, también queda expuesto a contragolpes efectivos.
Aunque Messi sigue siendo la leyenda histórica que todos conocen, este equipo cuenta con la profundidad, el talento y las figuras necesarias para vencer a cualquier rival del mundo, y todavía podría convertirse en el primero desde la década de 1960 en ganar dos Mundiales consecutivos. Sin embargo, resulta difícil ver tres partidos seguidos en los que el equipo no se parece en nada a sí mismo y no preocuparse por su capacidad para avanzar en las instancias decisivas, incluso considerando el calendario favorable que le tocó.
Ya ha estado en esta situación y, durante los últimos seis años, ha sido el equipo más difícil de vencer en el mundo. Esa experiencia, sumada a su capacidad para resistir sin quebrarse, la convierte en una selección extremadamente complicada de eliminar, sin importar cuántos errores cometa.
Además, cuenta con Lionel Messi, cuya magia no solo gana partidos de manera directa, sino que también contagia y eleva el rendimiento de sus compañeros gracias a su sola presencia.
El equipo de Lionel Scaloni ha comenzado a mostrar señales de debilidad, incluso frente a rivales considerablemente inferiores. Si a eso se le suma un mediocampo claramente cansado y una ausencia total de cambios de parte del DT, parece una selección vulnerable a quedar eliminada en semifinales.
Con el rendimiento irregular que atraviesa actualmente, resulta difícil imaginar que este equipo levante otro trofeo. Aun así, merece ser reconocida por haber alcanzado dos semifinales consecutivas de la Copa del Mundo.
Ranking FIFA: 4º
Fase de grupos:
4-2 vs. Croacia
0-0 vs. Ghana
2-0 vs. Panamá
16avos de final: 2-1 vs. RD Congo
Octavos de final: 3-2 vs. México
Cuartos de final: 2-1 vs. Noruega (tiempo suplementario)
Inglaterra llegó a este Mundial como una de las grandes favoritas al título, y lo demostró desde el inicio al pasar por encima de una Croacia ya veterana en su partido inaugural. Aunque dilapidó parte de ese impulso con actuaciones poco convincentes frente a Ghana, Panmá y la República Democrática del Congo, el carácter que mostró en sus dos compromisos siguientes bajo máxima presión ha sido innegable.
Por momentos, Inglaterra ha sufrido, muchas veces ante rivales de menor nivel. De hecho, Thomas Tuchel sorprendió tras la victoria sobre Noruega al afirmar que habían tenido "suerte" debido a la cantidad de "errores" cometidos. Sin embargo, la personalidad y la fortaleza mental que ha exhibido este equipo no tienen comparación. "Esto es pura mentalidad, se puede embotellar y vender", resumió el entrenador en una frase que ya quedó marcada.
En cuanto al talento, probablemente este sea uno de los tres mejores planteles del mundo, y Tuchel ha demostrado ser un gran entrenador. El equipo ha respondido lo suficiente como para justificar algunas de sus discutidas decisiones en la convocatoria, especialmente al conseguir disimular las ausencias en el lateral derecho. Las molestias físicas de Declan Rice, sin embargo, generan enorme preocupación.
Este equipo simplemente se niega a rendirse, sin importar el contexto. Sobrevivió a un Azteca hostil y a la altura de Ciudad de México, y también soportó el sofocante calor de Miami.
Jude Bellingham ha estado brillante, al igual que sus compañeros de mediocampo Elliot Anderson y Declan Rice. Harry Kane sigue siendo un delantero diferencial, Marc Guehi viene de anular a Erling Haaland y tanto Djed Spence como Dan Burn han respondido de gran manera ingresando desde el banco. Sí, existen algunas debilidades estructurales que están siendo exigidas, pero el equipo está rindiendo al máximo en los sectores más importantes del campo.
Inglaterra siempre encuentra fuerzas para seguir luchando y parece tener una fuente inagotable de carácter. Quizás, esta vez, el fútbol realmente vuelva a casa.
Las debilidades estructurales mencionadas anteriormente podrían terminar pasándole factura si un rival consigue explotarlas.
Thomas Tuchel ha tenido que utilizar a Ezri Konsa como lateral derecho, mientras que Declan Rice intenta jugar pese a un dolor muy intenso. Además, persisten las dudas sobre el estado físico de Bukayo Saka; si no está disponible, Noni Madueke no parece ofrecer el mismo nivel por ese sector.
Las lesiones y la falta de profundidad en algunas posiciones, especialmente en los laterales y los extremos, representan un problema para las aspiraciones inglesas.
Ranking FIFA: 3º
Fase de grupos:
0-0 vs. Cabo Verde
4-0 vs. Arabia
1-0 vs. Uruguay
16avos de final: 3-0 vs. Austria
Octavos de final: 1-0 vs. Portugal
Cuartos de final: 2-1 vs. Bélgica
España ha sido el mejor equipo del torneo en defensa y se convirtió en la primera selección en la historia de los Mundiales en mantener su valla invicta durante seis partidos consecutivos. Esa racha finalmente llegó a su fin ante Bélgica, pero el conjunto de Luis de la Fuente sigue destacándose por su solidez, su estructura táctica y una disciplina difícil de igualar.
En ataque no ha mostrado todo su potencial, especialmente porque Lamine Yamal todavía no está completamente recuperado -él mismo reconoció que se encuentra entre un 80 y un 90 % de su mejor nivel- y Nico Williams tampoco está pleno. Aun así, España ha hecho lo suficiente para seguir avanzando. Existen dudas sobre su capacidad para responder ofensivamente si se ve obligada a disputar un intercambio constante de golpes, pero De la Fuente parece ser consciente de ello y ha priorizado el equilibrio defensivo para compensarlo.
Con Pedri y Rodri dominando el mediocampo y Unai Simón transmitiendo seguridad bajo los tres palos, España tiene argumentos para ser considerada una auténtica candidata al título, incluso sin contar con su frente de ataque en plenitud.
Cuenta con uno de los grupos de jugadores más talentosos del torneo y, probablemente, el que menos puntos débiles presenta. Sus futbolistas están plenamente comprometidos con la idea de juego de Luis de la Fuente y ejecutan sus funciones dentro del sistema con enorme precisión.
Aunque España no dispone de tantas superestrellas como otras selecciones que siguen en competencia, también es la que menos grietas muestra. Rodri se acerca nuevamente a su mejor versión, al menos con el balón, Marc Cucurella y Pedro Porro han sido sobresalientes por las bandas y Dani Olmo maneja los tiempos del mediocampo con gran criterio.
¿Habrá algún rival capaz de desarmar lo suficiente a España como para castigarla en defensa? Cada vez parece más complicado superar su última línea, incluso para equipos repletos de figuras de talla mundial.
Este equipo pierde demasiada capacidad ofensiva si Lamine Yamal y Nico Williams no están al ciento por ciento. Si ninguno de los dos alcanza su mejor nivel, surge la duda de si España podrá seguirle el ritmo ofensivo a un rival como Francia.
Si no puede hacerlo, tampoco parece preparada para disputar un partido de ida y vuelta en su estado actual, y esa podría ser su condena, especialmente si Pedri continúa ofreciendo un rendimiento por debajo de las expectativas durante este Mundial.
Ranking FIFA: 2º
Fase de grupos:
3-1 vs. Senegal
3-0 vs. Irak
4-1 vs. Noruega
16avos de final: 3-0 vs. Suecia
Octavos de final: 1-0 vs. Paraguay
Cuartos de final: 2-0 vs. Marruecos
Nada ha cambiado desde que comenzó la fase eliminatoria: Francia sigue siendo, sin discusión, el equipo con más talento de todo el torneo, tanto sobre el papel como en el campo. Lo ha demostrado a lo largo de la competencia, incluso en los momentos en los que sufrió, ya que tiene la capacidad de cambiar el ritmo del partido de un instante a otro y someter por completo a sus rivales.
Kylian Mbappé es el mejor futbolista ofensivo del mundo después de Lionel Messi. Aunque no se destaque por la presión ni el trabajo defensivo, el impacto que genera en su equipo es incomparable. A su alrededor sobra talento en ataque, aunque el gran conductor del juego ha sido Michael Olise, quien está firmando un magnífico estreno en una Copa del Mundo.
La principal debilidad de Francia aparece en el mediocampo. Aurélien Tchouaméni carga con demasiada responsabilidad y, si continúa fuera por lesión tras perderse el duelo ante Marruecos, el equipo perderá aún más profundidad. Adrien Rabiot aporta poco en determinados momentos y suele quedar desubicado, mientras que detrás de ellos tampoco abundan las variantes, pese al buen rendimiento que ofreció Manu Koné en los cuartos de final.
Didier Deschamps prefiere controlar los partidos mediante largas posesiones, pero no cuenta con un mediocampo especialmente preparado para ese estilo. Quizás le convendría liberar por completo el enorme potencial ofensivo de su equipo, aunque está por verse si el seleccionador se anima a hacerlo.
Su ataque, repleto de figuras, es simplemente demasiado poderoso como para ser contenido. Además, cuenta con una defensa en gran nivel y con un entrenador pragmático que sabe cómo potenciar las virtudes del equipo.
Kylian Mbappé no está generando el supuesto efecto negativo sobre el funcionamiento ofensivo que algunos atribuyen desde el entorno del Real Madrid. Al contrario, se complementa de gran manera con Ousmane Dembélé, Michael Olise, Désiré Doué y Bradley Barcola. Mbappé es la gran estrella, pero convive perfectamente con el resto y potencia el rendimiento colectivo.
Y cuando Francia sufre en el mediocampo, puede apoyarse en la que probablemente sea la mejor pareja de centrales del mundo: William Saliba y Dayot Upamecano. Además, Lucas Digne y Jules Koundé han destacado por su aporte en ambas áreas, lo que deja muy pocos puntos débiles en la plantilla.
Sobre el papel, Francia sigue siendo el mejor equipo del mundo y continúa demostrándolo partido tras partido. No parece importar quién tenga enfrente: siempre encuentra la manera de ganar.
La escasa profundidad en el mediocampo podría terminar fracturando al equipo.
Aurélien Tchouaméni ya asumía una enorme carga de trabajo y ahora una lesión podría complicar aún más la situación. Adrien Rabiot sigue perdiéndose en zonas intrascendentes del campo, y queda la duda de si Manu Koné podrá volver a ofrecer un rendimiento de ese nivel si debe enfrentarse nuevamente a un candidato al título.
Si Francia no logra conectar con fluidez la defensa y el ataque, Michael Olise u Ousmane Dembélé tendrán que retrasarse para recibir el balón y conducir el juego. Eso reduciría notablemente el poder ofensivo del equipo y abriría la puerta para que sus rivales aprovecharan esa pérdida de amenaza.