Ciudades resilientes: El multimillonario reto de enfriar las metrópolis de América Latina desde los techos

2026-06-29 20:39:29 - MUNDO

La demanda mundial de energía para refrigeración de edificios podría duplicarse hacia 2050 si no se acelera la adopción de soluciones de eficiencia térmica, advierte la Agencia Internacional de Energía (IEA)

Las olas de calor ya no representan únicamente un desafío ambiental; se han convertido en un problema económico, energético y de competitividad para las ciudades. Conforme las temperaturas continúan rompiendo récords, gobiernos, empresas y desarrolladores inmobiliarios enfrentan un reto cada vez más urgente: construir infraestructura capaz de adaptarse a un clima radicalmente distinto al de hace apenas una década.

En México, donde las temperaturas extremas se presentan con mayor frecuencia e intensidad, el fenómeno conocido como Isla de Calor Urbana incrementa significativamente la temperatura en las zonas densamente urbanizadas debido a la acumulación de concreto, asfalto y superficies oscuras que absorben y retienen el calor. El resultado es un mayor consumo eléctrico, costos operativos más elevados para empresas y edificios corporativos, así como una creciente presión sobre las redes de energía.

La magnitud del desafío es global. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA), el uso de aire acondicionado representa cerca del 10% del consumo mundial de electricidad, y la demanda de energía destinada al enfriamiento de edificios podría más que duplicarse hacia 2050 si no se acelera la implementación de soluciones pasivas de eficiencia térmica.

A ello se suma que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estima que los edificios generan alrededor del 34% de la demanda energética mundial y son responsables de cerca del 37% de las emisiones globales de CO₂ relacionadas con la energía, convirtiendo a la construcción en uno de los sectores con mayor capacidad para contribuir a la mitigación del cambio climático.

“Durante muchos años la impermeabilización fue vista únicamente como una solución para evitar filtraciones. Hoy el mercado exige mucho más. Los materiales de nueva generación también pueden contribuir a disminuir la temperatura de las edificaciones, mejorar la eficiencia energética y aumentar la resiliencia de las ciudades frente al cambio climático. La construcción está dejando de ser únicamente una actividad inmobiliaria para convertirse en una herramienta de adaptación climática”, señaló Ricardo Rojas, Gerente de Marketing de Imperquimia.

Diversos mercados ya están incorporando esta visión en sus políticas públicas. En Estados Unidos, ciudades como Los Ángeles y Nueva York han impulsado programas de Cool Roofs, mientras que la Unión Europea fortalece estándares de eficiencia energética para edificios como parte de su estrategia de descarbonización. Para especialistas del sector, México inevitablemente avanzará hacia regulaciones más estrictas que incentiven materiales con mejor desempeño térmico y menor impacto ambiental.

Este escenario representa una oportunidad económica de gran escala para la industria nacional de materiales de construcción. La transición hacia edificaciones más eficientes impulsará nuevas inversiones en investigación, innovación química, tecnologías de aislamiento e impermeabilización, así como soluciones capaces de prolongar la vida útil de las estructuras y reducir sus costos de operación.

“Las ciudades del futuro no solo necesitarán edificios más resistentes; requerirán construcciones inteligentes que consuman menos energía, soporten eventos climáticos extremos y generen mayor confort para quienes viven y trabajan en ellas. Esa transformación abre una enorme oportunidad para la innovación mexicana en materiales especializados”, agregó Ricardo Rojas.

En este contexto, Imperquimia continúa fortaleciendo el desarrollo de soluciones orientadas a mejorar el desempeño integral de las edificaciones mediante tecnologías que protegen las estructuras frente a las condiciones climáticas cada vez más extremas, contribuyendo al mismo tiempo a una construcción más eficiente y sostenible.

Especialistas coinciden en que la siguiente gran transformación de la industria inmobiliaria no estará impulsada únicamente por la digitalización o la automatización, sino por la capacidad de construir ciudades resilientes. La adaptación climática dejará de ser un diferenciador para convertirse en un requisito de competitividad para desarrolladores, constructoras, gobiernos y fabricantes de materiales.

Entre las principales tendencias que marcarán el futuro de la construcción destacan:

* Materiales con mayor reflectancia solar y eficiencia térmica.

* Regulaciones más estrictas en desempeño energético de edificios.

* Mayor inversión en infraestructura resiliente frente al cambio climático.

* Desarrollo de soluciones químicas sustentables para la construcción.

* Integración de criterios ESG en proyectos inmobiliarios e industriales.

* Reducción de costos operativos mediante tecnologías pasivas de climatización.

“El verdadero desafío ya no consiste únicamente en construir más viviendas o más infraestructura. Consiste en desarrollar ciudades preparadas para las próximas décadas. Quienes inviertan desde hoy en innovación para la adaptación climática serán quienes lideren el futuro de la industria de la construcción”, concluyó Ricardo Rojas. Nw

Fuente: google.com