La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió este jueves que, a dos semanas de los fuertes sismos que sacudieron Venezuela, la emergencia sanitaria sigue en marcha y obliga a que durante las próximas semanas las autoridades prioricen aspectos como impedir la interrupción de los servicios médicos y vigilar los campamentos donde se alojan unas 17.000 personas que se quedaron sin hogar.
El director de la OPS, Jarbas Barbosa, señaló durante una rueda de prensa que el apoyo a los heridos se está estabilizando pero las tareas continúan. Por ello, detalló, el organismo envió seis toneladas de insumos y mantiene 12 equipos operativos desplegados en Venezuela, donde se coordinan con instituciones locales y buscan ampliar las capacidades para atender a quien lo necesite.
"Si bien el aumento inicial de casos de trauma ha comenzado a estabilizarse en varios de los establecimientos de salud evaluados, la emergencia sanitaria está lejos de haber terminado. La respuesta está entrando ahora en una nueva fase, igualmente crítica, centrada en la estabilización, la continuidad de la atención y la recuperación temprana", dijo.
Hasta el corte informativo del miércoles, los sismos habían causado la muerte de 3.811 personas y heridas a otras 16.740. A la fecha, aún se desconoce el número de desaparecidos.
Barbosa expuso que en Venezuela, como en otros países donde han ocurrido desastres similares, los mayores riesgos para la salud pública no se derivan del manejo de los cuerpos de los fallecidos, sino de los heridos y de otros sectores afectados, como aquellos cuyos hogares resultaron inhabitables.
"Más de 17.000 personas permanecen desplazadas, la mayoría de ellas alojadas en 87 campamentos transitorios. En esos espacios, el acceso a la atención primaria de la salud, agua segura, saneamiento, vacunación y las actividades de vigilancia epidemiológica serán fundamentales para prevenir nuevas enfermedades o brotes de enfermedades respiratorias, de enfermedades diarreicas y de otros brotes que pueden ocurrir en esas situaciones", dijo.
De esos 87 campamentos instalados por el Gobierno, 39 están en Caracas, 26 en La Guaira y 22 en Miranda, y en conjunto tienen capacidad para recibir a 23.396 desplazados, según las autoridades.
Barbosa dijo que en las próximas semanas "los mayores riesgos para la salud pueden derivarse no solo de las lesiones ocasionadas por los terremotos, sino también de interrupciones en los servicios de salud, condiciones de hacinamiento, deficiencias de agua y saneamiento y una disminución del acceso a la vacunación y a la atención de rutina".
Durante la rueda de prensa, Barbosa también dijo que, si bien todas las personas afectadas necesitan atención, hay grupos poblacionales a los que se les debe dar más prioridad por el riesgo que corren.
En esta categoría ubicó a quienes tienen enfermedades crónicas —a quienes se les debe garantizar el acceso a los medicamentos que requieren cotidianamente—, a las mujeres embarazadas, a niñas y niños y a los adultos mayores.
De acuerdo con el corte informativo que el Gobierno de Venezuela difundió la noche del miércoles, después de los sismos del 24 de junio se ha atendido a más de 27.000 pacientes y 86.000 familias.
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Dentro de su balance, la OPS también presentó un balance sobre la situación de la red hospitalaria de Venezuela luego de los terremotos, que representan uno de los más grandes desastres en la historia del país.
Armando de Negri, representante interino de la OPS en Venezuela, dijo que los sismos causaron daños estructurales en tres hospitales, que tuvieron que ser evacuados. Además, provocaron afectaciones transitorias en otros 24 y superficiales en 20.
Hoy, dijo De Negri, en los siete estados impactados por el siniestro —de los cuales el golpe más severo ocurrió en La Guaria, en la costa norte de Venezuela—, solamente permanecen cerrados los tres hospitales con daños estructurales y el resto de la red, conformada por unos 50 establecimientos, está operativa.
"Algo importante de mencionar es que esta estructura dio, en las primeras 48-72 horas, una respuesta satisfactoria, aunque evidentemente con mucha sobrecarga, algunos momentos necesitando mayor coordinación, como hemos evaluado también con las autoridades, pero eso implicó una movilización extraordinaria de voluntarios nacionales, de trabajadores del sector salud que se trasladaron para el área, y eso permitió un flujo de pacientes razonable dentro de las enormes limitaciones que el sistema de salud históricamente tiene, ha sufrido, en temas de restricción de materiales", expuso el representante.
"Después, con la llegada de los equipos internacionales, fuimos reorganizando varios flujos y en el momento estamos, como ya mencioné, estabilizando los varios circuitos de atención", concluyó.
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