La Embajada de Ucrania manifestó su total desacuerdo con una exposición organizada por Rusia en México sobre el llamado "Oro de Crimea", alegando que el evento presenta una visión distorsionada de la realidad jurídica e histórica de estas piezas arqueológicas.
A principios de julio en la Embajada de la Federación de Rusia en México se inauguró la exposición titulada "Oro de Crimea: la Europa 'civilizada' roba tesoros rusos", la cual fue preparada por la Sociedad Histórica Militar Rusa.
El núcleo de la controversia es la colección conocida como "Oro Escita", la cual fue prestada legalmente en 2013 al Museo Allard Pierson de Ámsterdam para la exposición "Crimea: Oro y Secretos del Mar Negro". Según la postura ucraniana, estos artefactos son parte inalienable del Fondo del Museo Nacional de Ucrania.
Tras la ocupación de la península de Crimea, se inició un proceso judicial en los Países Bajos que se extendió por casi una década. Finalmente, en junio de 2023, la Corte Suprema de los Países Bajos ratificó de manera definitiva que las piezas debían ser entregadas a Ucrania.
La representación ucraniana aclaró que este fallo se fundamentó en la Convención de la UNESCO de 1970, la cual prohíbe la transferencia ilícita de bienes culturales y establece que estos pertenecen a los estados soberanos, no a entidades bajo ocupación militar.
"Contrario a los señalamientos del Kremlin que acusan una supuesta violación al derecho, la devolución de las piezas a Ucrania es el resultado de un proceso judicial transparente, exhaustivo y democrático que duró casi una década", indicó en un comunicado.
La diplomacia ucraniana rechaza las acusaciones de venta de estas piezas, señalando que el Kremlin intenta desviar la atención del saqueo cultural masivo perpetrado durante la invasión.
Finalmente, hizo un llamado a la sociedad mexicana para no validar este evento, calificándolo como una herramienta de desinformación que busca legitimar la agresión territorial.
"Este evento no es un acto cultural, sino una herramienta de desinformación e instrumentalización ideológica que busca normalizar la ocupación ilegal de territorios ucranianos y validar la retórica de guerra del Kremlin", puntualizó.
"El patrimonio cultural de Crimea es ucraniano, y regresará plenamente a su hogar en una Crimea libre de ocupación", concluyó.