Los nuevos aranceles que impuso Estados Unidos hace unas horas por preocupaciones de trabajo forzoso entraron en vigor este viernes. Con ello, las importaciones hechas por EE.UU. de productos originarios de 60 países ahora enfrentan gravámenes del 10 % al 12,5%.
En la lista de países afectados por los aranceles recién impuestos se encuentran casi una veintena de la región de América Latina y el Caribe, entre ellos aliados comerciales y políticos de EE.UU. como México, Argentina, Ecuador, Chile, Honduras, así como otros que enfrentan tensiones con la admnistración de Donald Trump, como Colombia y Brasil.
Los gobiernos de estos países de la región han reaccionado a la imposición de aranceles. Mientras que unos destacan que las condiciones no cambian o que incluso mejoran, otros han rechazado los impuestos a sus productos.
Para Mónica de Bolle, investigadora principal del Instituto Peterson de Economía Internacional, los aranceles de este día, impuestos bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de EE.UU. de 1974, "tienen como objetivo sustituir exactamente los aranceles que están por expirar ahora", en referencia a los aranceles globales de 10 % impuestos en febrero bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, los cuales vencen este viernes.
"Cada país va a tener que hacer sus cálculos para ver si vale la pena hacer algo o no" en respuesta a los aranceles, dijo De Bolle en entrevista con CNN.
Los nuevos aranceles se aplican a importaciones de países que suministran casi todo lo que Estados Unidos compra en el extranjero. Se otorgaron exenciones a una variedad de importaciones, incluido el petróleo y el gas, así como productos que no se pueden obtener en el país.
En cuanto a las exenciones otorgadas por EE.UU. a múltiples de productos de los países afectados, la experta afirmó que se tratan de "vulnerabilidades" en la economía estadounidense.
Estas exenciones de aranceles son vulnarabilidades para EE.UU. "porque son productos que Estados Unidos no produce o que compra demasiado de otros (países). Para que no haya impactos inflacionarios en EE.UU., están haciendo estas listas (de productos no sujetos a los aranceles)", declaró la también doctora en Economía por la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres.
Si los países afectados por los recientes aranceles de EE.UU. "van a dar una respuesta, tiene que ser exactamente en esta lista (de productos exentos)", añadió De Bolle.
Luego del anuncio de imposición de aranceles hecho el jueves por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), el Gobierno de México dijo que EE.UU. ya les había informado de esta decisión y que las condiciones para el país no cambian.
La USTR impuso un arancel de 10 % a los productos provenientes de México, con lo que "el trato arancelario se mantiene", dijo la Secretaría de Economía federal el jueves en un comunicado.
Sobre México ya pesaba un arancel de 10 % desde febrero de este año, cuando el Gobierno de Trump impuso este impuesto de manera global luego de que la Corte Suprema de EE.UU. dictaminara que sus aranceles más amplios eran ilegales.
Ese arancel global de 10 % en febrero fue impuesto bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 de EE.UU. y era temporal, con una duración de hasta 150 días, los cuales llegaron a su fin este viernes.
Por tanto, en el caso de México, al llegar a su fin este viernes el arancel global de 10 % bajo la Sección 122, el nuevo arancel de 10 % lo sustituye. Los aranceles que entran en vigor hoy fueron impuestos bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, la cual requiere que la USTR haga investigaciones antes de imponer gravámenes a las importaciones de Estados Unidos. Las investigaciones de la USTR sobre las preocupaciones de trabajo forzoso duraron meses, desde marzo a julio de este año. A diferencia de los aranceles de la Sección 122, los de la Sección 301 no tienen límite de tiempo y tampoco de nivel, y están a discreción de lo que decida el Gobierno de EE.UU. respecto a los países que investigó en materia comercial.
La Secretaría de Economía de México informó en el comunicado del jueves que alrededor del 85 % de las exportaciones mexicanas al mercado estadounidense continuarán con arancel cero debido a que cumplen con las reglas del T-MEC.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, mantuvo este viernes la misma posición y dijo que los nuevos aranceles de la USTR no cambian la situación arancelaria para el país.
"(En Estados Unidos) sustituyen este arancel (de la Sección 122) por este nuevo arancel que se llama el 301 a partir del decreto vinculado con el trabajo forzado… ¿Qué le pasa a México? Se queda igual que como estaba", declaró Sheinbaum en su conferencia matutina.
Con ello, agregó la presidenta, los automóviles, el acero y el aluminio siguen con aranceles estadounidenses de 25 % para México y todo el mundo, mientras que los productos que no están cubiertos por el T-MEC seguirán con un arancel de 10 %, ahora impuestos bajo la Sección 301.
"En este momento no tenemos nuevo arancel del que ya teníamos previamente y estamos trabajando con Estados Unidos para poder llegar a un acuerdo de largo plazo en esta nuevo visión que tiene el Gobierno de Estados Unidos", la cual se basa en la "protección de su economía y de imposición de aranceles al resto del mundo, incluido México", comentó Sheinbaum.
El Gobierno de Brasil reaccionó a la decisión de Estados Unidos en un tono distinto al de México.
En un comunicado, el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva rechazó la medida, que consideró carente de fundamentos legales y encaminada a sostener una política comercial proteccionista. Brasil es uno de los países que enfrenta la tasa más alta de 12,5 % en los nuevos aranceles.
"Durante toda la investigación, el Ministerio de Trabajo y Empleo proporcionó explicaciones y abundante documentación sobre la legislación brasileña y las acciones de nuestras autoridades aduaneras para limitar las importaciones de bienes producidos por trabajo forzado", dijo el Gobierno.
Además, Brasil informó que comenzará acciones para responder de manera recíproca y acudirá al mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Desde que Trump comenzó su segundo mandato presidencial el 20 de enero de 2025, su Gobierno y el de Lula da Silva ya han chocado por la intención de Estados Unidos de imponer aranceles a los productos de Brasil.
La Cancillería de Colombia, otro país que ha tenido tensiones con Estados Unidos por la política arancelaria de Trump, dijo a CNN que por el momento no prevé emitir comentarios sobre el tema.
Al igual que Brasil, Colombia enfrenta la tasa más alta de 12,5 % en los aranceles relacionados con preocupaciones de trabajo forzoso.
Colombia, así como otros 53 países, "no han logrado imponer ni hacer cumplir eficazmente la prohibición de importar bienes producidos con mano de obra forzada", aseguró la USTR tras sus investigaciones bajo la Sección 301.
Chile, un país de la región que se ha acercado más a Trump desde la llegada del Gobierno de José Antonio Kast, no pudo evitar la tasa más alta en las investigaciones de la USTR y tendrá un arancel de 12,5 %.
Por tanto, el Gobierno de Chile rechazó la decisión del Gobierno de EE.UU. de esos aranceles al argumentar que el país tiene "una sólida institucionalidad laboral, un marco regulatorio robusto y un firme compromiso con la prevención y erradicación del trabajo forzoso".
En un comunicado, la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales de Chile señaló que "considera que la aplicación de esta medida a nuestro país no se condice con estos estándares, ni con los antecedentes técnicos, políticos y jurídicos presentados durante todo el proceso de esta investigación".
La resolución de la USTR "no sostiene que Chile exporte bienes producidos con trabajo forzoso ni identifica productos chilenos específicos bajo esa condición. La decisión responde a diferencias en la evaluación de los mecanismos regulatorios reconocidos como efectivos por la autoridad estadounidense", agregó la dependencia.
Chile no dio a conocer medidas recíprocas para enfrentar los nuevos aranceles, pero dijo que mantendrá el diálogo y las negociaciones con las autoridades de Estados Unidos "para seguir avanzando en mejores condiciones de acceso, incluyendo la exclusión de productos esenciales de nuestra canasta exportadora en la aplicación de esta medida arancelaria".
Honduras, otro país que se ha acercado a Trump a partir del Gobierno de Nasry Asfura, reaccionó positivamente a los nuevos aranceles de Estados Unidos.
En un comunicado, la Oficina Presidencial de Comercio Exterior de Honduras dijo que "valora positivamente" que la USTR haya reclasificado al país en el grupo de naciones con aranceles más bajos de 10 %, cuando originalmente se estimaba que Honduras enfrentaría un gravamen del 12,5 %.
Agregó que esta determinación de bajar el arancel estimado de 12,5 % a 10 % para Honduras responde a decisiones que hizo el país en materia de trabajo forzoso, incluido un decreto ejecutivo aprobado la semana pasada.
Con este decreto, dijo el Gobierno de Honduras, "se prohíbe de forma general, incodicional y estructural la importación de bienes producidos con trabajo forzoso u obligatorio, medida que fue oportunamente notificada a Estados Unidos de América y que fue determinante para la reclasificación otorgada por USTR".
Costa Rica es otras de las naciones que ahora enfrenta el arancel más alto de 12,5 % de Estados Unidos.
Como en el caso de México, el Gobierno de Costa Rica dijo que el arancel de 12,5 % de la Sección 301 sustituye al de 10 % de la Sección 122, lo que supone un aumento de 2,5 % en los gravámenes que tendrán algunos productos costarricenses.
Sin embargo, el Ministerio de Comercio Exterior de Costa Rica destacó que hay productos que mantienen arancel cero, entre ellos "café, piña, banano y jugo de naranja". Además, a estas excepciones arancelarias de Costa Rica se suman "esquejes, semillas de vegetales y frutas, así como determinados tipos de azúcares refinados", añadió la dependencia.
El Ministerio dijo que Costa Rica está comprometido "con un comercio internacional basado en reglas claras y el respeto a los derechos laborales", al tiempo que afirmó haber presentado pruebas a la USTR que sustentaban esa posición, sin que estas tuvieran un resultado positivo en los aranceles impuestos al país centroamericano.
"Desde el Ministerio de Comercio Exterior continuaremos trabajando de manera coordinada con el sector productivo y las autoridades de los Estados Unidos para mejorar el acceso de los productos nacionales y promover el libre comercio entre ambos países", señaló la ministra de Comercio Exterior, Indiana Trejos.
En un tono similar al de México, el Gobierno de Guatemala señaló que los nuevos aranceles de EE.UU. no representan cambios para las tasas que ya enfrentaba el país de manera previa.
Bajo la Sección 301, Guatemala tendrá un arancel de 10 %, mismo que ya encaraba hasta este viernes por los gravámenes de la Sección 122. Ahora, uno sustituye al otro, dejando sin cambios la tasa arancelaria.
El Ministerio de Economía de Guatemala dijo en un comunicado que la USTR "reconoció las medidas implementadas" por el país "para prevenir el ingreso de productos elaborados con trabajo forzoso", entre ellas un acuerdo ministerial "que prohíbe la importación de este tipo de mercancías".
"Como resultado, las condiciones arancelarias para las exportaciones guatemaltecas hacia Estados Unidos se mantienen sin cambios", agregó la dependencia.
Según el Ministerio de Economía de Guatemala, el 74,5 % de las exportaciones del país tendrán arancel cero debido a que están protegidas por el Acuerdo de Comercio Recíproco entre Guatemala y EE.UU., "que establece los términos para el comercio entre ambos países".
"El arancel mínimo del 12,5 %, aplicado por Estados Unidos a la mayoría de los países incluidos en la investigación (de la USTR), no fue aplicado a Guatemala. El Ministerio de Economía reafirma el compromiso del Gobierno de Guatemala con la erradicación del trabajo forzoso, el cumplimiento de los estándares internacionales y el fortalecimiento de la relación comercial con Estados Unidos", agregó en el comunicado.
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Este artículo fue elaborado con información de Gabriel Frías, Mauricio Torres, Cristopher Ulloa, Elvin Sandoval, Djenane Villanueva, Merlin Delcid, Elisabeth Buchwald y John Liu, de CNN.
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