Decirlo después de una derrota sonó a excusa. Así que mejor intentarlo ahora, tras una victoria por 15 puntos en Montevideo y contra Uruguay: este es un sistema infame. El básquetbol argentino navega en aguas turbulentas desde hace cinco años. Porque no tiene una generación tan talentosa como las que lo llenaron de gloria, eso es verdad. Pero fundamentalmente porque lo obligan, como a muchos otros seleccionados (no a todos), a competir en inferioridad de condiciones.
El triunfo sobre Uruguay por 91-76 en las eliminatorias para el Mundial de Qatar 2027 puede ser clave. Tuvo como principales figuras a Facundo Campazzo (18 puntos), Leandro Bolmaro (22) y Gabriel Deck (19), tres jugadores que no pudieron actuar en el primer partido (44-61 en Obras) porque diputan una competencia, la Euroliga, que no tiene un convenio con FIBA.
Nuestra selección ya no quiere pensar en eso. Pablo Prigioni debe concentrarse en tratar de ganar con suplentes o con titulares. En ciertos ámbitos se dice que no hay que hablar más de este asunto. “Ya se sabe que es así”, se repite. Es la forma de templar el espíritu para acometer una lucha desigual. Tiene un fin lógico de concentración, para que no suene a llanto. Mientras tanto, la selección se resquebraja por todos lados.
En la noche del jueves la selección pudo tener a todos sus jugadores por primera vez en tres años. Insólito. Prigioni armó un plan en la Americup 2025 para darle rodaje a los talentos jóvenes que luego tendrían que asumir todo el peso de la eliminatoria. Luego de formarlos y consolidar la base enfocada en sus mejores proyectos... en apenas un año, ya perdió a dos de ellos.
Otras naciones, no tan poderosas como la Argentina, no tienen jugadores en la NBA o en la Euroliga. No se resienten. Utilizan a todo su personal. Así, logran equiparar o incluso superar el potencial de los que son, en los papeles, mejores. El ente que maneja el básquetbol, eligió emparejar para abajo.
En el Antel Arena, Campazzo tiró un triple desde la mitad de la cancha en la última jugada para tratar de alcanzar una ventaja de 18 puntos. Erró y el margen fue de 15. Uruguay le había ganado a los suplentes argentinos por 17. Ahora, en un posible empate en puntos en la segunda rueda, los uruguayos tendrán ventaja sobre la Argentina.
Entonces se piensa: mejor enfocarse en ganar más que en la diferencia. Con más victorias, nada podrá poner en peligro la clasificación. Queda un encuentro más como visitante, ante Panamá, y luego vendrá la segunda rueda. La Argentina ya se quedó eliminada de la Copa del Mundo de 2023 con 8 victorias y 4 derrotas. De las cuatro caídas, dos de ellas fueron sin sus jugadores de Euroliga y una con ellos... pero tuvieron que jugar horas después de bajarse de un avión que venía de Europa.
Agobiado por la presión, el equipo intenta ganar hoy sin saber qué le espera mañana (en la segunda rueda). El calendario será decisivo. Los tres rivales saldrán de Canadá, Jamaica, Bahamas y Puerto Rico. Pero no se saben aún las fechas. En función de eso, se conocerá si tendrán que enfrentar, por ejemplo, a equipos alternativos o a titulares. Canadá podría tocar con 12 jugadores NBA o con suplentes, a Bahamas con los jugadores de segunda línea o con los NBA Buddy Hield, DeAndre Ayton y Eric Gordon. Una lotería. Cincuenta y cincuenta. Imposible planificar estrategias.
En medio de la buena noticia del triunfo en Uruguay, cayó otra excelente: Gonzalo Corbalán jugará en Valencia, de la Liga ACB. Supone un enorme crecimiento para el joven talento chaqueño de 24 años que pertenecía a San Pablo Burgos. Porque ahora podrá elevar su nivel, su jerarquía. Podrá jugar Euroliga... entonces lo perderemos también.
Corbalán ya no jugará con la selección aquellas ventanas que coincidan con el calenario de la principal competencia europea.
Lo mismo pasará con Juan Fernández (23 años, 2,11m), que se irá a jugar en la NCAA, en la Universidad de Carolina del Sur. El torneo de universitarios de los Estados Unidos ofrece mejores ingresos que el básquetbol español. Una gran mejora para su calidad de vida, probablemente un retroceso deportivo, y fundamentalmente un gran problema para la selección. La NCAA tampoco está alineada con FIBA.
El sistema de la FIBA castiga a las naciones que progresan. Beneficia a los que se mantienen por debajo en la jerarquía. ¿Ya se sabe hace diez años? Claro que sí, se sabe. Y sigue siendo una atrocidad.
Cuanto mejores sean nuestros jugadores, menos los veremos con la selección. Y la Argentina no es como Estados Unidos, Francia o España, a los que les sobra talento y basquetbolistas, por lo que no se ven amenazados ni corren peligro por llegar al Mundial.
Se dice que Facundo Campazzo (35 años) y Gabriel Deck (31), podrían dejar Real Madrid. Sería bueno que mantuvieran su status en equipos de Euroliga por el bien de ellos (económica y profesionalmente)... pero nos ayudaría lo contrario, para que pudieran jugar con la selección.
Por eso, aunque sea repetitivo, hay que recordarlo después de cada partido. En el éxito y en la derrota. Lo que nació como una idea de darle oportunidades a todos, conspira contra la competitividad y el juego equitativo. Pone en riesgo a naciones que claramente merecen estar en el Mundial. El básquetbol internacional se volvió un deporte injusto y azaroso. Una tómbola de mediocridad.