Argentina vs. Escocia, una rivalidad que comenzó de forma álgida en 1969 y hoy promete espectáculo

2026-07-03 15:39:29 - ARGENTINA

CÓRDOBA.– La crónica de LA NACION habló de “cerrojo”. The Offside Line, un sitio especializado de rugby escocés, lo calificó de “brutal”. A los 12 minutos, el centro Ian Murchie recibió el furibundo tackle de Alejandro “Chiquito” Travaglini y, tras un nuevo golpe, cinco minutos más tarde, debió dejar la cancha con una fractura de clavícula. Con ventaja numérica (en esa época no había cambios), los Pumas se encaminaron a una victoria icónica. En el primer enfrentamiento en la historia ante Escocia triunfaron por 20-3. El capitán Jim Telfer recordó el llanto de los jugadores en el vestuario, “no por cobardía, sino por una sensación abrumadora de frustración y desencanto”. Ocho días más tarde, los escoceses se tomaron revancha y se impusieron por un apretado 6-3, que Telfer calificó como “la actuación más aguerrida (gutsy)” de la que haya sido partícipe con su selección.

Cincuenta y siete años después de aquellos primeros enfrentamientos en la vieja cancha de la sede Jorge Newbery de GEBA, con tribunas rebalsadas y público sentado al borde de la línea de cal, Escocia sigue siendo un espejo en el que mirarse. Una referencia cabal en el Viejo Continente del status de los Pumas. Alcanza con repasar que, de los 26 enfrentamientos que protagonizaron en el historial ganaron 13 cada uno. El encuentro de este sábado, a las 16 en el estadio Kempes, no es la excepción: en su primer partido del año, los Pumas buscarán iniciar el Nations Championship con un énfasis tal que les permita ratificar el crecimiento experimentado en los últimos dos años. Enfrente, un equipo igualmente poderoso -está dos lugares más abajo en el ranking-, con sed de revancha tras lo ocurrido en noviembre pasado y que, tras el tercer puesto alcanzado en el Seis Naciones, llega a esta ciudad con idénticas aspiraciones.

El 13 de septiembre de 1969, día de aquella victoria iniciática, subrayó una época en que la selección argentina recién empezaba a emerger en el mundo del rugby y a codearse con las potencias merced al resonante triunfo ante Junior Springboks en el Ellis Park de Johannesburgo cuatro años antes, que significó el nacimiento de los Pumas y los puso en el mapa internacional. En 1968 ya habían vencido a Gales, también en GEBA, selección que contaba con buena parte de los jugadores que marcarían la edad dorada del rugby de ese país.

“Fue indudablemente el excelente trabajo de conjunto de los Pumas su gran arma de ataque durante todo el encuentro. Con clara mentalidad de ‘test-match’ —en la duda entre la apertura o el ‘cerrojo’ siempre opta por este último— todo el equipo argentino aprovechó, continuamente, tanto las ventajas propias como las posibilitadas por su rival.” Así describió LA NACION aquella victoria.

Aunque los británicos jugaron con la denominación de Escocia XV y la serie no revistió carácter de Test Match, el renombre de su plantel no deja dudas de que se trataba de un equipo de categoría internacional. Según aquella crónica, era “una delegación integrada por 14 internacionales, de los que en este primer test-match actuaron diez, aparte de los Lions Rodger Arneil, Jim Telfer, Peter Stagg y Frank Laidlaw”. El apertura era Duncan Paterson, tío de Chris Paterson. “Jugadores como Ian McLauchlan, Sandy Carmichael, Gordon Brown, Alastair McHarg y Rodger Arneil se graduaron en Sudamérica para convertirse en la columna vertebral del pack de la década siguiente”, reconoció The Offside Line. De hecho, en 2023 la unión escocesa otorgó caps retrospectivos a jugadores que no habían merecido ese honor en su momento y reconoció a tres participantes de esos dos partidos (Murchie, Arthur Orr y Bruce Laidlaw), lo que da cuenta de su verdadera trascendencia.

“Recuerdo que jugamos dos partidos, y el primero lo ganamos”, le cuenta a LA NACION Raúl Loyola, uno de los Pumas del 65 presente aquella tarde en GEBA y el primer cordobés en jugar en la selección. “Fueron partidos muy duros, de un nivel que conocimos en Sudáfrica. Uno de los terceras líneas me intercambió la camiseta, todavía la tengo guardada. Los partidos con los europeos eran muy duros, distinto a lo que estábamos acostumbrados en los clubes. No eran profesionales, pero tenían dispensas distintas. Nos preparamos a full. Lo que no cambiaba era el espíritu de equipo. Había un amor propio muy grande, que te permitía jugar de igual a igual contra rivales más poderosos físicamente”.

La tarde del triunfo, los Pumas formaron así: Dudley Morgan; Marcelo Pascual, Alejandro Travaglini, Arturo Rodríguez Jurado y Mario Walther; Tomás Harris Smith y Adolfo Etchegaray; Raúl Loyola, Héctor Silva y Hugo Miguens; Adrián Anthony y Bernardo Otaño; Luis García Yáñez, Ricardo Handley y Marcelo Farina. Los tries, que por entonces valían tres puntos, fueron marcados por Travaglini (2) y Miguens, mientras que Harris Smith aportó un gol, un penal y dos drops; Escocia sólo sumó por intermedio de un try de Michael Smith.

“El encuentro fue, indudablemente, planteado por Los Pumas”, narró LA NACION. “Sin ventajas para ninguno de los dos en saques limpios de formaciones, el team local aprovechó muy bien las pelotas bien clarificadas y, también, las ‘regaladas’ por el deficiente kicking de los británicos, que posibilitaron un brillante trabajo de Dudley Morgan, que no se equivocó nunca, aunque sin arriesgar más de lo aconsejable.”

Los escoceses se alojaron en el City Hotel, en el barrio de Monserrat, ante la imposibilidad de utilizar las instalaciones del Hurlingham Club, como acostumbraban las visitas. La gira también incluyó otros cuatro partidos: ante los seleccionados B y C, ante el seleccionado del Interior (todos en GEBA) y ante Rosario (en Plaza). Los escoceses regresaron con un saldo de cinco triunfos y una derrota.

En la memoria, no obstante, quedó la dureza del primer Test Match. Según refiere The Offside Line, que catalogó al encuentro entre los 50 que definieron al rugby escocés, para la revancha buscaron “combatir el fuego con más fuego”. Telfer proclamó que la famosa jugada ‘all-in 99’ que emplearon los Lions en la gira de 1974 por Sudáfrica (que les valió el mote de “Los Invencibles”) se originó como reacción a lo ocurrido en el primer partido. Consistía en que, ante la mínima intimidación, al canto de “¡99!”’ todos los forwards se meterían en la trifulca. “Calculamos que el referí no podía expulsar a los ocho”, razonó.

Ricardo Gato Handley fue otro de los jugadores insigne de esa época, también presente en Johannesburgo y ante Escocia: “El primer partido que ganamos fue durísimo”, rememora. “Para el segundo se nos dijo que fuéramos menos agresivos. En el ’65, la mayoría éramos muy jóvenes. Esa gira nos hizo hombres con experiencia; volvimos y le ganamos a Gales, Escocia e Irlanda, viajamos a Sudáfrica y ganamos la mayoría de los partidos provinciales, les ganamos a los Gazelles [Sudáfrica B] en 1971 y 1972. Fue una época de oro para el rugby argentino, un equipo muy unido, al punto tal que hasta hoy nos reunimos por lo menos dos veces por año. Jugadores de primer nivel que siempre salían a ganarle al que fuera”.

En sus Memorias, la Unión Argentina de Rugby va más allá del partido al rescatar su importancia histórica: “Luego de las performances de nuestros seleccionados frente a Gales en 1968, se esperó con mucha expectativa la visita del Seleccionado Escocés, como conjunto de referencia que permitiera comprobar, en forma definitiva, el estado y desarrollo de nuestro deporte. Entendemos que esta gira, en tal sentido, fue bien demostrativa de la posición a la cual ha llegado nuestro rugby”.

Ese carácter referencial se mantiene hasta hoy. Escocia es la única potencia ante la que los Pumas no tienen récord negativo (13 ganados, 13 perdidos) y la primera que venció de visitante, en 1999. Entre 1994 y 2008, los Pumas ganaron siete enfrentamientos seguidos ante Escocia, incluidos el de 1999 en Edimburgo, el primero como visitante ante una de las Home Nations, y el de cuartos de final del Mundial de Francia 2007.

Sin embargo, después del memorable triunfo en Wellington que les valió el pase a esa misma instancia en Nueva Zelanda 2011, los argentinos estuvieron once años sin ganar (cinco partidos). La racha se cortó en la serie de julio de 2022, que marcó el estreno de Michael Cheika al frente del equipo. La victoria 2-1 se definió con un try de Emiliano Boffelli en el minuto final del encuentro definitivo, en Santiago del Estero (34-31). El último enfrentamiento entre ambos todavía late bajo la piel de los escoceses: en Murrayfield ganaban 21-0 al inicio del segundo tiempo, pero los argentinos reaccionaron de manera impresionante y se impusieron 33-24.

Aquel triunfo le valió a los Pumas terminar el año entre los ocho mejores del ranking y augurar un sorteo beneplácito para Australia 2027, algo que finalmente ocurrió. Las buenas actuaciones en el ciclo Contepomi le permitieron escalar hasta el 5º lugar. Pero el momento de Escocia (7º), que viene de ser tercero en el Seis Naciones, donde venció a Francia e Inglaterra, impide hablar ahora de favoritismos.

En definitiva, una rivalidad de la que ambos equipos se fueron nutriendo partido a partido y que se extiende también al estilo de juego y la forma de entender el rugby. Aunque algo más conservador que los Pumas, Escocia es un equipo que pretende que sus backs sean protagonistas y tiene a sus principales figuras entre los tres cuartos.

“Escocia es un equipo que me gusta mucho cómo juega. Para poder tener el resultado que deseamos nos vamos a tener que exigir al máximo”, reconoció Felipe Contepomi ante la consulta de LA NACION. “Tiene ambición y actitud hacia el juego muy positiva. Siempre salen partidos abiertos, y ojalá que el sábado sea así también, muy abiertos, dinámicos, de mucha intensidad. Es un rival que nos desafía, nos gusta jugar porque sabemos que va a ser un partido difícil en cuanto a la intensidad y los requerimientos que tengamos que hacer.”

Tanto Contepomi como su par escocés Greg Townsend, ex rivales como jugadores, reconocieron ser amigos fuera de la cancha. En noviembre, en la previa al partido en Edimburgo, los staffs de ambos equipos se enfrentaron en un partido de fútbol-5. El escocés no quiso revelar quién ganó, lo que evidencia la respuesta. Esta vez, cambiaron por el pádel.

“Nos vemos como equipos parecidos, especialmente en los últimos años”, coincidió Townsend. “Está claro que la identidad del rugby argentino cambió respecto de cuando yo jugaba, mucho más lenta y basada en los forwards. Siguen siendo muy físicos, que es lo que necesitás para ser exitoso, pero ahora hacen un juego dinámico y proactivo y siento que los dos tenemos un estilo que es divertido de ver. Siempre se dan partidos muy parejos. Es una rivalidad muy competitiva, pero nos respetamos mucho. Somos amigos, pero cuando salimos a jugar los dos nos queremos ganar. Tenemos ambiciones similares. Los dos queremos estar en el top 5.”

Sin llegar al status de clásico, la rivalidad que comenzó en 1969 de manera álgida se prolongó con el correr de los años en forma de puja deportiva, con supremacía oscilante. El sábado, la balanza se inclinará para uno de los dos lados. La entrega será la misma que hace 57 años. El partido, en cambio, promete ser mucho más espectacular.

Fuente: google.com