La temporada de lluvias en México continuará durante gran parte de este año y, conforme al calendario oficial del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), su conclusión está prevista para el 30 de noviembre, fecha que también marca el cierre de la temporada de ciclones tropicales tanto en el océano Pacífico como en el Atlántico.
Aunque esa fecha funciona como referencia oficial para las autoridades meteorológicas, no significa que las lluvias desaparezcan de forma inmediata. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) explica que la evolución de los sistemas atmosféricos puede provocar precipitaciones antes o después del cierre estadístico de la temporada, según el comportamiento del clima.
La temporada comenzó el 15 de mayo en el océano Pacífico y el 1 de junio en el Atlántico, fechas establecidas porque durante ese periodo las condiciones oceánicas y atmosféricas favorecen la formación de ciclones tropicales, los cuales aportan buena parte de la humedad que genera lluvias en el territorio nacional.
Para este año, el pronóstico del SMN contempla una temporada activa, con la posibilidad de que se desarrollen entre 18 y 21 ciclones tropicales en el Pacífico y entre 11 y 15 en el Atlántico. No todos impactarán directamente a México, pero sí pueden modificar el patrón de lluvias en distintas regiones del país.
Aunque las autoridades subrayan que el 30 de noviembre representa el final estadístico de la temporada, algunos sistemas tropicales pueden formarse fuera de ese periodo si las condiciones meteorológicas lo permiten. Por ello, la vigilancia se mantiene durante todo el año.
Las lluvias no dependen únicamente de la presencia de ciclones tropicales. También intervienen fenómenos como ondas tropicales, canales de baja presión, el monzón mexicano y otros sistemas que pueden generar precipitaciones intensas incluso cuando la temporada oficial ya concluyó.
Además, factores climáticos de gran escala, como la evolución de los fenómenos meteorológicos como El Niño o La Niña, influyen en la cantidad e intensidad de las lluvias que recibe el país. Estos fenómenos modifican la circulación atmosférica y pueden favorecer temporadas más húmedas o secas según la región.
Por esa razón, los meteorólogos insisten en que el calendario sirve como una guía general, pero el comportamiento real de las precipitaciones depende de la interacción de diversos sistemas atmosféricos, por lo que algunas entidades pueden registrar lluvias incluso durante diciembre.
Ante la persistencia del temporal, Protección Civil y la Conagua recomiendan a la población informarse por medio de fuentes oficiales, así como seguir los avisos meteorológicos diarios, especialmente cuando existan pronósticos de lluvias fuertes, inundaciones, deslaves o crecidas de ríos.
Entre las principales medidas preventivas destacan:
Consultar diariamente los avisos del SMN y de Protección Civil.
Evitar cruzar calles inundadas, ríos o arroyos durante tormentas.
Mantener limpios coladeras y desagües cercanos al domicilio.
Preparar un plan familiar de emergencia y tener documentos importantes protegidos.
Seguir las indicaciones de las autoridades locales en caso de alertas o evacuaciones.